Instituto Superior de Formación Docente N° 9 “Paulo Freire”
Profesorado
en Educación Primaria
Cátedra: Alfabetización Inicial
Docentes: Castaño Natalia y Sánchez Claudia
FUNDAMENTACIÓN
El
nivel de alfabetización de una sociedad depende de circunstancias sociales y
culturales concretas de distribución del conocimiento, aprender a leer y a
escribir depende de políticas educativas y de las instituciones que asumen su
enseñanza. Para que la alfabetización contribuya a superar desigualdades de
partida en los entornos sociales de los alumnos y garantice la distribución
social del conocimiento, es necesario diseñar un proyecto alfabetizador con
intencionalidad política y pedagógica dado que para muchos chicos, la escuela
representa el principal y único, agente alfabetizador.
La
alfabetización inicial constituye la base, el pilar o cimiento, en la formación
de lectores comprensivos, críticos y de escritores competentes. Es un
aprendizaje asistemático que acompaña el desarrollo vital de cada sujeto, pero
también un proceso lingüístico que consiste en el aprendizaje de la lengua
escrita, la lectura y la oralidad. Estos sistemas forman parte de un sistema
mayor que es la representación convencional de la lengua y la matemática. Elaborar
una intervención docente adecuada, será la clave para que los niñxs desarrollen
complejas competencias de lectura y escritura, que le permitirán desempeñarse
como lectores y escritores autónomos.
En
el marco de las interacciones con otros, los infantes aprenden intuitivamente a
hablar, es decir que el aprendizaje de la oralidad es espontáneo mientras que
la representación convencional de la lengua escrita y del número se aprenden.
La complejidad de la escritura como creación cultural, hace necesaria una
enseñanza específica, coherente, sistemática y sostenida en el tiempo, una
propuesta desarticulada y ocasional, difícilmente conduzcan a una
alfabetización plena, “…la enseñanza
formal tiene la responsabilidad de generar un ambiente escolar variado, rico,
significativo e incluyente, para que los alumnos puedan construir estos
conocimientos culturalmente válidos…”[1] Para
ello se propone como punto de partida “…propuestas
didácticas pensadas en situaciones contextualizadas y diversificadas en las que
los niños, pongan en juego sus conocimientos, los confronten con sus compañeros
y maestros…”[2]
La presente propuesta
de enseñanza pretende alfabetizar a través
de la implementación de objetos de uso social, como lo es la construcción de una agenda. En la vida cotidiana, usamos la agenda para guardar datos
de personas conocidas y también asentamos acontecimientos que no se quieren
olvidar. Al usar la
agenda, los niños descubrirán su función, ya que en ella
deberán escribirsus nombres y los de otros,
utilizarán dentro de ella también el calendario, como un portador de información en el que
están registrados los días del año. Se
podrá plantear problemas para interpretar la información que contiene. Por
ejemplo, dado un calendario individual que pegarán en la última hoja de su
cuaderno, señalarán fechas significativas para el grupo, calcularán los días
que faltan para un evento determinado (como fechas de cumpleaños, días de excursiones),
etc. También se podrá promover la identificación de los meses del año y su
distinción entre los que son de vacaciones de aquellos en los que hay clases.
Para un mismo mes, identificarán el número de semanas, los días de clase y los
del fin de semana y los feriados.
Todo esto les permite
reflexionar sobre las letras de nuestro alfabeto y su orden, los números en el calendario, se enfrentarán con
letras y números, como lo hacemos en la vida diaria.
La importancia de la agenda consiste en las prácticas de lectura y escritura
(tanto de la lengua escrita como del sistema de numeración) los niños podrán desarrollar con ella “…situaciones didácticas en las que
necesiten utilizar los números en diferentes contextos para poder aprenderlos
contando, buscando e interpretando, tratando de entender la función que ellos
cumplen, proponemos que los niños los aprendan a través de problemas para los
cuales la utilización de números o procedimientos numéricos constituye la
herramienta para resolverlos (…) si deseamos contribuir a mejorar lo que
hacemos (…) y si de verdad queremos que el trabajo de la escuela pueda ser
enriquecida con los aportes de nuevas investigaciones…”[1]
Este proyecto
abordará los siguientes contenidos:
Área
de matemática
ü Identificar algunos de los usos de los
números en el calendario (fechas de cumpleaños, saber qué día es, recordar que el sábado y el domingo no hay
clases, ubicar las fechas patrias).
ü Su
uso en la vida diaria. Sucesión
natural: oral y escrita.
ü Lectura
y escritura de números.
ü Relaciones
entre números: mayor- menor-igual-uno más –uno menos-anterior y posterior-
siguiente-entre.
Propósitos:
ü Aproximar
al uso y valor de los números a través de un texto como el calendario, de uso
social y habitual en las aulas, para localizar meses, días o fechas
significativas.
ü usar
el calendario para ubicarse en el tiempo y determinar duraciones (mes en curso
y día de la semana).
ü Realizar
el conteo y correspondencia de objetos hasta el 31, a partir de situaciones
problemáticas para realizar cálculos de manera sencilla.
Área
de lengua:
ü Reconocer la función de la escritura para
guardar memoria.
ü Reconocer y reproducir el propio nombre y el
de sus compañeros.
ü Avanzar en la reflexión sobre el sistema de
escritura alfabético.
ü Conocer todas las letras de nuestro
abecedario.
ü Función
social de la lengua escrita.
ü Propósitos
de la lectura y de la escritura.
ü Finalidad,
usos y contexto de la lengua escrita.
ü Clases
de textos: Portadores y soportes de textos en contextos de circulación
cotidiana.
Propósitos:
Generar situaciones
de enseñanza que promueven los alumnos/as:
ü Favorecer
la confianza en sus posibilidades de expresión oral y escrita para respetar los
intereses por las producciones de sus compañeros/as.
ü Brindar
situaciones de lectura, escucha, comprensión y disfrute de poesías, coplas,
cuentos y rimas de palabras para iniciarse en la escritura de palabras.
Evaluación:
La evaluación,
será considerada una herramienta de conocimiento constante y continuo, deberá
permitir una mirada sobre los procesos de cada sujeto. Lo importante será
valorar los conocimientos que cada niñx trae, para que en función de ello
proporcionar lo que ellos no tienen en sus hogares. Será tomará en cuenta el
punto de partida y el punto de llegada de cada sujeto, considerando el
conocimiento como un proceso y no como un estado “…Es responsabilidad de la escuela que cada alumno termine el año con
más conocimientos que los que poseía al ingresar, aunque todavía no pueda leer
ni escribir en forma convencional…”[1]
Una vez que el
docente haya garantizado que todos sus estudiantes tengan su libretita agenda, con un índice alfabético, como el siguiente:
Una vez que los
niños/as ya hayan sido situados dentro del trabajo del proyecto agenda, se
podría trabajar a través con nombre propio ya que tiene una alta significación
social y personal; su escritura introducirá al niño en el mundo de la lengua
escrita.
Actividad 1
Área lengua
Clase: “Copiamos
nuestro nombre”
Propósito: Reconocer y
copiar el nombre propio para que reconozcan cada una de las letras que lo
componen.
Para esta actividad
la docente llevaría carteles escritos con los nombres de los niños.
Dada la consigna: Copien
sus nombres en la página de la letra que corresponda (para esta actividad se
supone que los niños ya reconocerán con la letra con la que comienza su nombre).
Los niños estarán
sentados en grupos de cuatro integrantes, la docente repartirá por grupos los carteles
con nombres de los niños, estos estarán mezclados, ellos tendrán que
identificar cuál es el cartel que corresponde a su nombre. Los niños intentaran
leer sus nombres apoyándose en distintas “pistas”, por ejemplo en la extensión
de la palabra y/o la grafía y el valor sonoro de algunas letras conocidas. Se
nos podría presentar el siguiente escenario didáctico:
Santino: Yo sé que es mi nombre por este puntito
(señalando el de la i).
Martin: Es el mío porque empieza con la “MA”.
Josefina: Yo sé que no es éste (señalando el de José)
porque el mío es más largo.
Sofía: Yo no sé encontrar mi nombre. Yo no sé leer.
Docente: Veamos con cuál empieza tu nombre, ¿Quién puede
ayudar diciéndole con cuál empieza su nombre? Fijémonos en el abecedario de la
agenda, a ver si encontramos la letra con la que comienza tu nombre.
Santino: Empieza igual que Sol, mira fíjate en el
abecedario que tenemos en la pared del aula.
Josefina: Se levanta y señala. Mira Sofi tu nombre es con
ésta la S de Sol
Martín: Y después le sigue la O, de oso.
En este caso la docente problematizará lo que los niños
saben y se promoverá que avancen todos. Se brindará confianza al no exigirles
desde el primer momento la escritura y la lectura correcta.
Docente: Escriban como mejor puedan su nombre. Si algo no
sale no se preocupen, voy a ayudarlos. Traten de encontrar, entre estos
carteles, el de su nombre. Así, de a poco, van a reconocerlo.
Luego se promoverá la comparación entre las escrituras de
los niños y el cartel correspondiente para analizar las letras incluidas y las
ausentes, el orden en que las escribieron, la adecuación de la forma de las
letras utilizadas.
Docente: Escriban sus nombres, no pasa nada si no sale
del todo bien. Después les voy a dar el cartel para que nos fijemos cómo está
escrito.
La docente pasará por los grupos y solicitará que lean lo
escrito señalando con el dedo para poner en evidencia la correspondencia que
establecen entre los segmentos gráficos señalados y su lectura.
Docente: ¿Ya lo escribiste?
Santino: Si
Docente: Ahora leé señalando con tu dedo dónde dice.
¿Cómo te diste cuenta qué dice? ¿En qué te fijaste para
saber?
Actividad 2
Área matemática
Clase: “Problemas numéricos en torno al calendario”
Propósito: Usar el
calendario para señalar los cumpleaños de los compañeros del aula.
Dada la consigna: Ubicar
en el calendario la fecha de cumpleaños de tu compañero de banco. Se podría
surgir el siguiente escenario didáctico:
Docente: Vamos a
marcar el día del cumpleaños ¿saben quién cumple en septiembre? ¿Del salón? Una
compañera, cumple el 28 de Septiembre y lo vamos a marcar en el calendario, así
la seño ese día se acuerda y ustedes también, lo miramos en nuestra agenda, la
saludamos y le cantamos. Cada uno lo anotará en el calendario de su agenda. Le
voy a dar a cada grupo un cartoncito ¿Hay un solo número acá?
Alumnos: ¡No! (Tres dicen algunos, otros dicen cuatro)
Docente: Lo que
ustedes van a tener que hacer es redondear el que a ustedes les parece que
puede ser el veintiocho. Lo tienen que ver entre todos, se tienen que poner de
acuerdo entre todos. Y una vez que todos están de acuerdo cuál es el veintiocho
lo marcan ¿Si?
La docente
entregará a cada grupo un cartel escrito con cuatro números 208 -18- 28-82. El
problema matemático al cual se enfrentan los alumnos es identificar cuál de
ellos es el número veintiocho
Camila: Marca con
el de a Juan y le dice no ese no es
Santino: Este es
(lo marca con el dedo)
Docente: vamos a
comenzar a conversar a ver cuál de todos ellos es el veintiocho
José: Perdón me salió
mal (había escrito el 18)
Sofía: ¡Ah! Ya me
acuerdo cuál es, el dos y el ocho.
José: ¡Si, lo
hice!
Docente: pudieron
todos marcar algo. Bueno yo voy anotar todos y después entre todos vamos a
conversar a ver ¿cuál nos parece que puede ser y cuál nos parece que no?
La docente
recupera los números seleccionados por los grupos y los copia en el pizarrón.
El espacio de trabajo colectivo apunta a analizar cada propuesta y avanzar en
la explicitación de las razones que permiten descartar algunos números o
decidir cuál de todos es el veintiocho. Por el momento la docente mantendrá la
incertidumbre respecto de la respuesta correcta
Docente: ¿Cuál es
el número que esta acá? ¿Será el veintiocho? (apunta en el pizarrón al 208)
Niños: No
Docente: ¿No? ¿Por
qué piensan que no?
Sofía: Necesita el
ocho y el dos
Docente: apunta al
208 y ¿acá que pasa?
Niños: Necesita el
ocho y el dos
Docente: Apunta al
82, acá está el ocho y el dos ¿este que estará acá será el veintiocho?
Santino: No ese es
el ochenta y dos
Docente: Pero
tengo al ocho y al dos
Josefina y
Santino: No primero el dos y después ocho
Docente: ¿Primero
el dos y después el ocho? Bueno entonces dijimos que este no podía ser por qué
señalando al 208
Sofía: porque
tiene el cero
Docente: Señalando
al 18 ¿este puede ser?
Martin: No, porque
se necesita un dos y ese tiene al uno
Sofía: El ocho y
el dos tienen que estar juntos
Valentina: Pero el
cero no va
Docente: Bueno, en
definitiva, ¿cuál es el veintiocho?
Josefina: Este
es (se para a señalar correctamente)
Docente: ¿Cómo
podemos darnos cuenta que realmente se llama veintiocho y es ese que está ahí?
¿Qué podemos usar de las cosas que tenemos en el salón?
José: Los números.
La docente se
dirige hasta los números, los comienza a señalar uno por uno, los números y los
niños comienzan a coro con el recitado de la serie numérica hasta llegar al
veintiocho.
Docente: Bueno ahora
que comprobamos que ese el veintiocho, cada uno lo va a marcar el mes de
septiembre de su agenda, para ese día poder saludar a Martín en el día de
cumpleaños
[1] Kaufman, A. M; Gallo y Wuthenau. ¿Cómo evaluar aprendizajes en lectura y
escritura?. Un instrumento para primer ciclo de la escuela primaria.
Lectura y Vida, año n°30,n°2
[1] Canellas, A., Rossetto, M. J.
(2010). Representaciones infantiles sobre las notaciones
numéricas.
Neuquén, Educo.
[2] Wolman, S, (2001). La enseñanza de los números en el Nivel
Inicial y en el Primer Año de la EGB., en letras y números. Buenos Aires,
Santillana.
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